LA VIDA CAMBIADA

dibujoflorencio

Lo importante de la vida no es lo que nos encontramos cada día como hechos consumados. Parece como si la política y la religión fueran los corsés que nos sujetan toda la vida poniendo a cada uno a jugar un rol que bien pensado no hemos escogido. Nacer en una región u otra nos convierte en ciudadanos con unas ideas preconcebidas que no transcienden más allá de nuestra muerte. Lo mismo pasa con la religión, según la familia donde se nace nos toca, de entrada, adorar a un dios u otro.

Pero la realidad es otra. Antes de nacer no hay religiones ni políticas, somos seres inmortales que en nuestro proceso evolutivo vamos a pasar por un estado necesario si queremos avanzar en nuestra integración universal. Tras el nacimiento los condicionamientos transversales que integran familia, espacio y tiempo, nos hace vivir marcados por una situación u otra. El principio de los remolinos, el rashit ha galgalim, nos lleva a través de los fractales a la consecución de un fin que solo somos capaces de comprender si atravesamos los límites de la conciencia humana.

El libre albedrio que nos pertenece por nuestro estado evolutivo de humanos, con conciencia propia y pensamiento decisorio, nos permite tomar decisiones influenciadas por la propia psique o por las circunstancias que nos rodean. Un católico o un masón hijo de católico o masón no es patente de corso de ser buen católico o buen masón. Me fio mas de aquel que abandona sus ancestros políticos y religiosos y que tras una profunda reflexión decide labrar su propio camino alejado de lo que su familia le imprimió. Lo mismo ocurre con los etéreos patriotismos fruto de invenciones circunstanciales humanas por los que no vale la pena luchar.

Para ello la meditación es un camino infalible donde puedes analizar y recibir ayuda de tu propio Ser para tomar decisiones. Si solo realizas reacciones viscerales heredadas de tradiciones y costumbres, arraigadas por tu lugar de nacimiento por ejemplo, estarán acotadas a tu limitación intelectual. Cambiando lo intelectual por lo transcendente nos daremos cuenta que ser de una región u otra, o de una religión determinada no son más que circunstancias intranscendentes que no nos deben hacer perder ni un minuto de nuestra valiosa vida.

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